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  • Foto del escritor: Karla González Novion
    Karla González Novion
  • 9 mar 2025
  • 5 min de lectura

¿Cómo saber lo que quiero hacer si no puedo Explorar la Vida con absoluta Libertad?


¿Cómo voy construyendo mi Filosofía de Vida sin ese previo proceso de genuina exploración?


En una sociedad inclusiva y con equidad las Mujeres podríamos escribir nuestro Proyecto de Vida a partir de una hoja en blanco, sin un listado de restricciones u obligaciones por ser mujer.


La propia crianza va restringiendo el ejercicio de explorar la vida en libertad, aunque pueda venir cargada de mucho cariño, pero también de muchos sesgos.


La educación escolar también hace lo suyo, y por supuesto la educación superior.


En mi opinión la genuina libertad no tiene estereotipos de género.


Para mí los estereotipos es como tener miopía y no usar los lentes, entonces no ves con claridad y la falta de nitidez o proyección borrosa de las imágenes están siempre presentes. Te mueves por el mundo con una visión distorsionada de la realidad, pero te acostumbras y te parece suficiente, y en muchos casos logras avanzar.


La miopía de género distorsiona nuestras propias proyecciones, y no nos vemos bien en muchas cosas, nos resta oportunidades, y la falta de nitidez le agrega incertidumbre a los posibles escenarios, mejor me quedo en mi espacio seguro y tradicional que tiene menos riesgos.


La figura de “Explorador” va acompañada de mucha curiosidad y de interés por aprender, aquel que los bebés tienen y se va expresando en sus andanzas por todo su entorno y recovecos que tenga, ese deseo ilimitado de alcanzar lugares y rincones nuevos con su redonda anatomía.


El kit del Explorador lleva herramientas; una mochila, una lupa, prismáticos, un cuaderno entre otras cosas, que permiten vivir mejor la experiencia y registrar sus aventuras, y las propias historias del explorador van empoderando al personaje.


La curiosidad de los bebés exploradores se puede estimular, independiente que sean niñas o niños, es un proceso maravilloso que desde el momento de nacer empieza a experimentar la criatura.


Las mujeres queremos Explorar la Vida, tener disponible la libertad para ello, es decir, que la sociedad nos permita ocupar roles, espacios, labores que nos parecen interesantes, sin previas oposiciones por ser mujer, por el sesgo que está instalado en el entramado de nuestra sociedad.


La libertad mental que requerimos, Mujeres y Hombres, es absoluta, es el origen de las oportunidades o restricciones, y allí comienza la mayoría de nuestras propias decisiones para ser alguien en la vida.


Las mujeres no partimos la vida con una hoja en blanco, desde pequeñas sabemos que no podemos jugar como lo hacen los niños, ser muy inquietas o practicar ciertos deportes, usar una determinada vestimenta o corte de pelo, así como identificarnos con colores muy diferentes a la gama de rosados.


Desde esos años la curiosidad se va estimulando o marchitando, según el entorno y la libertad que tenga para acceder a explorar la vida.


La hoja en blanco está cada vez más contaminada de restricciones y mandatos para las niñas, muy relacionados con las conductas hacia el otro sexo, presentación personal, y el lenguaje.


El kit de exploración no parece ser útil, porque a pesar de que pueda usarlo para mirar y descubrir mis intereses, no estoy aparentemente habilitada para lo mismo que mis compañeros del colegio, y la miopía de los adultos que están en mi entorno, que les da una visión borrosa de lo que puedo realizar, predomina por sobre mis deseos de explorar.


En la vida universitaria el entorno académico con sus patriarcales formalidades colabora con esta visión borrosa y puede desincentivar a las estudiantes a explorar en su vida universitaria.

El no tener referentes o que existan pocas profesoras universitarias, sobre todo en carreras STEM, es un contexto que frena en cierta medida el deseo de aventurarse y explorar.


En mis años universitarios de ingeniería, entre 1988 y 1994, de los 60 cursos que realicé, tuve solo 4 profesoras (6%), ese fue el panorama, mi formación profesional estuvo a cargo de 56 hombres. Sinceramente espero que hoy haya cambiado esa baja proporción.


Ayer en la Marcha 8M de Mujeres diversas, inquietas, luminosas y de un espectro de edades amplio, se percibía el deseo de Libertad que pedimos la sociedad nos confiera.


La realidad es que cada derecho que la mujer tiene hoy ha sido ganado gracias a la lucha de otras mujeres que han combatido por ello, y no ha sido garantizado por la sociedad. El derecho a voto, a estudiar, a recibir ingresos, a adquirir bienes, y así.


La estructura actual sigue rígida, algo más aceitada en sus piezas, pero no ha soltado la maquinaria para que funcione genuinamente, cada cierto tiempo hay Hombres Poderosos que cuestionan los derechos de las mujeres o la inclusión de nosotras en ciertos espacios.


La historia oficial de la humanidad que no ha sido escrita por las Mujeres, no tiene libros del siglo XX con ninguna autoría femenina por lo cual ha sido contada desde el inicio con la mirada masculina, y ello ya es una mirada incompleta de lo que como sociedad hemos experimentado.


Las escritoras feministas, como Simone de Beauvoir, Virginia Wolf, Clarissa Pinkola, Julieta Kirkwood escribieron casi bajo la informalidad en sus inicios, con la opresión de la época para no publicar sus ideas.


En la ciencia, dominada hasta la fecha por figuras masculinas, las pocas científicas que existieron en décadas anteriores tuvieron a todo su entorno en contra para compatibilizar su vida profesional con la vida personal. Se ha debido incorporar la huella de género para promover en las Universidades la participación y desarrollo de carrera de las académicas.


Queremos ser Exploradoras, y descubrir sin limitaciones lo que queremos ser y hacer, y para ello necesitamos Libertad Mental, que ha sido contaminada desde que somos bebés, con esas ideas de protección que el entorno creó hacia nosotras, y que en mi opinión boicotea los verdaderos sueños que tenemos de nosotras mismas.


Tenemos derecho a equivocarnos y eso es lo que más nos cuesta permitirnos, sobre todo si llegamos a alguna posición que hemos ganado a contracorriente, y que somos la primera en ocupar dicho cargo. Ahí la autoexigencia nos agrega sobrecarga Chicas.


Quiero mujeres que decidan con absoluta libertad si quieren ser madres, o tener pareja, o ser exploradoras y viajar de un país a otro buscando su propio destino.


Quiero mujeres que puedan compatibilizar la crianza con el trabajo, con una pareja que asuma su rol en la crianza, partiendo por ocupar la licencia parental en una cultura laboral que evidentemente no la promueve, que lleve al hijo al pediatra, vaya a las reuniones del colegio, en la misma proporción que la madre.


En Chile, el uso del postnatal parental por parte de los hombres sigue siendo excepcionalmente bajo.(1)


Quiero mujeres que no reciban comentarios sobre su cuerpo, el peso que llevan, el vestuario, el pelo, lo muy sensual o lo poco que se ven, y así, que nadie hable de su imagen.


No estamos a favor de los estereotipos de cuerpos femeninos.


La crítica implacable a la que está sometida la mujer físicamente es latente en cada sector de su vida: en el laboral, en el social, en sus relaciones personales, etc.(2)


Quiero mujeres que no sean violentadas por sus parejas, familiares, colegas, y entorno masculino, y jamás que se llegue al femicidio.


Va link con los 51 Casos de Femicidio del Año 2024 en Chile (3)


Estimados la sociedad se enriquece si las Mujeres podemos Explorar en Libertad y escribir la Hoja de nuestras vidas a partir de una hoja en blanco, nos dará más espacio y plenitud, aportando a la sociedad nuestra riqueza, abundancia, sabiduría e infinita creatividad.


Los sueños de las Mujeres pequeñas, grandes, de cualquier cultura o etnia no deberían tener estándares de género, los verdaderos sueños se crean en libertad.

 

 
 
 
  • Foto del escritor: Karla González Novion
    Karla González Novion
  • 20 feb 2025
  • 4 min de lectura

Soy de las personas que creen que hay que dar espacio a los cambios, porque nos renuevan, nos ponen a prueba, y pueden abrirnos oportunidades, pero además porque nos ayudan a cerrar ciclos.


Para cambiar algo, hay que mover piezas, sacar los muebles, pintar los muros, limpiar por aquí y por allá. Esto que parece simple en un espacio físico de nuestro hogar requiere tiempo y planificación. Es decir, no comienzo pintando las paredes, sin antes limpiar muy bien sus muros, y tampoco instalo muebles nuevos sin sacar los antiguos, porque hay que desocupar y despejar primero, así como limpiar profundo.


Esto no es muy diferente de un cambio en la vida, es decir, no puedo comenzar genuinamente una nueva relación si no finalizo la antigua, es fundamental vivir el duelo, limpiar mi alma y mi mente, y esto no es algo automático como prender y apagar la luz, es de una limpieza profunda y amorosa con mi corazón.


Sacar los viejos muebles de mi interior, sobre todo aquellos que no combinan con lo que intuyo se viene o aquello por lo que estoy apostando, puede ser muy poderoso. Suspender esas viejas creencias y paradigmas limitantes que están frenando mi aprendizaje y mi propia evolución es un requisito para las nuevas posibles aventuras.


¿Cuándo cambiamos?


Cambiamos con la ruptura de una relación, cuando nos dejan, o cuando dejamos de amar al otro.

Cambiamos cuando nos despiden del trabajo o cuando sabemos debemos partir de él.

Cambiamos cuando nos mudamos de país, o de ciudad.

Cambiamos cuando nos diagnostican una enfermedad.

Cambiamos con la pérdida, con el abandono.

También cambiamos con el amor, y por supuesto cambiamos con el éxito


Las experiencias intensas y profundas nos habilitan para cambiar, son un cultivo para el cambio, un especial abono en la tierra de la transformación. Puede ser un proceso difícil y a veces nos hace cambiar de piel, y eso puede doler mucho.


Si no hay circunstancias externas que nos lleven al cambio, podemos estimular ambientes nuevos para promoverlo en nuestras vidas.


Si seguimos conversando de los mismos temas, con las mismas amistades de siempre, no agregando nuevas amistades, no nos damos tiempo para hablar con los más grandes o los menores, ocurre que no entramos a esos mundos nuevos de otros temas, de otras personas y de distintas generaciones a la nuestra.


Si además me muevo por mi mundo sin genuina escucha no dejo entrar a mi mente pensamientos nuevos, lo continúo alimentando con más de lo mismo, pero no lo estoy nutriendo con nuevos alimentos intelectuales, con nuevas recetas de cocina, de nuevos sabores y aromas.


Lo más cómodo es seguir pensando igual, no me altera, estoy en un espacio conocido y no entro en dudas, es un camino tranquilo y seguro…..pero con un paisaje terriblemente aburrido.


Si ya pasaste los 50 años, como yo, y no te haces una Renovación Mental, estarás destinada a seguir pensando muy parecido, sin dejar ingresar a tu sistema mental nuevas miradas, disruptivas muchas, extrañas otras, inexplicables varias, pero que son señal de lo que está pasando en el mundo o en lo que se está convirtiendo.


Si no abro nuevas carreteras de pensamientos en la mente, éstas no se crean nunca, y sigo circulando por las tradicionales vías de tránsito de mis viejas ideas.


El cambio también se busca, hay que tomar acciones para que ocurra, puede ser simple, tan sencillo como realizar un curso, tomar un taller, pero no en aquello que soy experto, si no en algo que realmente quiero aprender, no hay mejor ambiente para cambiar que el del alumno ávido por aprender.


Practicar un nuevo deporte o baile, o alguna actividad física en que deba moverme distinto, y conocer personas que nunca vi, y que me obliga a dejar los prejuicios en casa para relacionarme libremente con mis nuevos compañeros, eso propicia el cambio.


Acercarse y conocer una cultura muy diferente a la mía es un viaje a lo desconocido alucinante, que está acompañado de adrenalina e incertidumbre, así como de aventuras y risas, eso también estimula el cambio.


En el cambio nos reinventamos en cierta medida y a momentos echamos mano a la creatividad y la improvisación para abordarlo.


En cuanto a la creatividad puede ser maravillosa si tiene una antesala de falta de claridad, misterio y sorpresa, y puede traerte elementos desconocidos a tu playlist de visiones que llevas en tu Spotify de la vida.


Agrega nuevos temas a tu playlist, para llevarte a otras emociones que la música provoca y te conectará con nuevas ideas y miradas. Sumérgete en podcasts opuestos a lo tuyo o diferentes, y te encontrarás con un mundo de conversaciones que desconocías.


¿Cuándo cambiamos? Cuando le damos valor al cambio en nuestras vidas, y sobre todo si logramos desapegarnos de las viejas ideas que tenemos sobre nosotros mismos y sobre los nuestros.


Ante la clásica pregunta ¿cómo te ves en 5 o 10 años más?


Si llegas a verte muy parecido, con más canas y nada más, sugiero que cierta rigidez mental podría estar contaminando tus neuronas y tu alma. Si por el contrario el futuro te parece una aventura y te ves en cosas diversas y distintas, creo que en tu interior estás marinando un cambio, así que prepara tu valija con aquel vestuario que combina con esta nueva fase o ciclo que está comenzando….se siente se siente, el cambio está presente!!!


Experimenta pequeños cambios en tu día a día, algo así como: prueba nuevos alimentos, cocina una nueva receta, conduce por nuevas rutas, experimenta un cambio de look, sorpréndete a ti mismo, escucha un nuevo podcast, en fin, dale…..Te mereces vivir algún cambio y ver en el espejo a esa nueva mujer o ese nuevo hombre que se asoma queriendo saludar y traer nuevos mensajes a tu mundo.


Luego de cambiar ese espacio de la casa, con toques más modernos, minimalistas, nuevas plantitas, en fin, viene el disfrute de la renovación lograda, y así mismo te toca a ti, contemplarte en los cambios y conectar contigo, y conversar sobre cómo te vas sintiendo y sobre todo disfrutarlo.


 Yo valoro el cambio, el antes y el después, así como todo su proceso.

 
 
 
  • Foto del escritor: Amparo Velasco
    Amparo Velasco
  • 24 ene 2025
  • 4 min de lectura

No sé ustedes, pero este nuevo año 2025 me pilló en un estado emocional bastante extraño.


No sabía si sentir esperanza e ilusión o quedarme en la ansiedad de lo que viene, y en la urgencia por aprovechar al máximo cada año que me queda. Y es que ahora cada año que pasa me asusta un poquito. Es inevitable para mí hacerme las siguientes preguntas:


¿Me queda un año menos y qué he hecho?


¿Qué me falta por hacer?


¿Qué es lo que realmente quiero hacer?


Uno se va encontrando por todas partes con la frasecita del “propósito”, con titulares del tipo “Encuentra tu propósito y todo va a cambiar”, o “Deja lo que no te sirve y dale espacio a lo nuevo”, en fin, frases como éstas. Les digo que yo terminé pensando que tal vez no tengo ningún propósito,…o que mi propósito es seguir buscándolo. Paradójico, ¿no?


Ya el tema de la fiesta de Año Nuevo me estresa, porque me he auto impuesto la obligación de pasarlo súper bien, con un ambiente increíble y bailar como un trompo y feliz toda la noche. Porque todo el mundo sabe que eso es el mejor augurio para tener un nuevo año espectacular. Pero al final, lo que termina pasándome nunca alcanza mis expectativas, y me quedo con la sensación de que estuvo “regularcito” no más. No estuve ni tan feliz, ni bailé tanto como quería. Es decir, los primeros minutos del año ya me dejaron con una sensación de desilusión que después debo trabajar obsesivamente para convertirla en algo positivo, (porque soy muy matea en esto del pensamiento positivo), para evitar que se transformen en una profecía negativa y autocumplida.


Por eso, ¡me obligo a darle la vuelta a esa sensación trasnochada de mente y cuerpo y convertirla en imágenes mentales de pura felicidad! No crean que es tan fácil y por supuesto que requiere de cierta maestría hacer que tu mente te obedezca. Eso también todo el mundo lo sabe, y a mí, me sigue costando bastante. Es mucho más fácil que aparezcan los pensamientos indeseables y que me secuestran por varios minutos sin darme cuenta siquiera. Pero hay que hacerlo con tenacidad y yo me obligo, de lo contrario, la preocupación infinita por haber desperdiciado la oportunidad de asegurar el mejor presagio para el año, se instala en mi mente.


Después de la fiesta, siempre recuerdo una creencia que aprendí en el sur: “Los primeros 12 días de enero representan cada mes del año.” El 1, 2 y 3 suelen ser calurosos, simbolizando enero, febrero y marzo, mientras que el 6, 7 y 8 tienden a ser más frescos y nublados, como los meses de invierno. Incluso en Santiago, siempre encuentro alguna nube que confirme esta teoría, especialmente en los días “invernales”, y disfruto comentarlo con los santiaguinos escépticos. Es un pequeño ritual que me conecta con esa mirada mágica y sureña hacia lo cotidiano, y lo amo.


Este inicio de año hice algo diferente en esos 12 días: me senté con una amiga en un café a compartir nuestros “Manifiestos para el 2025”. No eran metas ni planes por hacer (eso ya lo hacemos en piloto automático; ambas somos bastante programadas y estructuradas con nuestra mente ingenieril), sino formas de ser y estados internos para afrontar el año. Tuvimos un intercambio de “propósitos” o “manifiestos”, como ella tan sabiamente los llamó, y nos copiamos un par que nos calzaban perfecto a cada una. La cosa era ir más profundamente a nuestra esencia. Y en ese ejercicio de introspección descubrimos un montón de cosas comunes y valiosas que merecía la pena mantener y destacar, y otras, que definitivamente había que eliminar. Pero todo poniéndolo en positivo, claro está. ¡No perdamos el foco! ¡Siempre en positivo!

 

Mi primer manifiesto fue potente: ¡¡Soltar Todo!!


Y sí. Este año tengo que soltar especialmente aquellas cosas que me robaron momentos que pude haber disfrutado del año 2024 y que no lo hice porque me quedé pegada. Porque entender que hay recuerdos que no nos sirven, no es el tema. Es cómo atreverse a soltarlos… Soltar lo que no me sirve, lo que me roba la alegría, y lo que no puedo controlar. Es un acto de fe en la vida y en los procesos de ella. Algo que todavía me cuesta, pero que sé que debo aprender a hacerlo.


Mi segundo manifiesto fue: ¡¡Agradezco por Todo!


Por lo que ya tengo y por lo nuevo que vendrá. Ponerme en “modo agradecimiento” por todo lo que soy y lo que tengo, es una experiencia que me envuelve en una calidez exquisita, y que me ayuda a ver el mundo, mi vida, a los que me rodean y a los que quiero, de una manera más intensa, feliz y consciente.


¡La vida se vuelve más real y la vivo más despierta! Darse cuenta de que estamos viviendo y agradecer por todo me ha ayudado mucho y además me ha ayudado a cumplir con mi primer manifiesto.


Mi tercer manifiesto fue el de mi amiga que hice propio: Rodearme de Personas Luminosas.


¡Y eso cada vez lo encuentro más y más importante y necesario! Elegir compartir mi tiempo con personas que me inspiran y elevan mi energía, es una decisión poderosa que debería haber tomado hace mucho tiempo.


En este año 2025, elijo soltar todo lo que no me sirve, vivir agradecida, y rodearme de personas luminosas que enciendan mi energía. Porque, al final, creo que vivir con propósito no es encontrar una respuesta única, sino atreverme a crear una vida que me haga sentir plenamente viva.


Y finalmente te invito ahora mismo a escribir “Tu Manifiesto 2025” y compártelo con una amiga o amigo antes de que el primer mes del 2025 acabe porque si no, no se cumple……ja ja ja ja….


¡Te mereces transitar tu año 2025 con Tu Manifiesto!

 
 
 

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