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Foto del escritor: Karla González Novion
Karla González Novion
4 sept
4 min de lectura

La flexibilidad es esa capacidad de doblarse sin romperse.


Los ejercicios de flexibilidad permiten aumentar el rango de movimiento de las articulaciones y facilitar los movimientos del cuerpo, entre otras cosas.



Por ello cuando hacemos actividad física es recomendable realizar ejercicios para mejorar la flexibilidad, que nos permiten realizar un entrenamiento más completo y efectivo.


Cuando dejamos de estar flexibles físicamente nuestro cuerpo lo nota, y empezamos a estar más rígidos, con menos libertad para movernos, y nos comenzamos a agarrotar.


La flexibilidad mental es algo no muy distinto, en la medida que nos ejercitamos conscientemente en aumentar el espectro de pensamientos, ideas y visiones, estamos más habilitados para integrar nuevas ideas, situaciones y cambios que acontecen en nuestro entorno.


Nuestro cerebro se puede adaptar a nuevos pensamientos y opiniones, si así lo queremos, es más bien una decisión consciente la de ejercitarse en la flexibilidad mental y llevar al cerebro al gimnasio a entrenar.


¿Merece la pena ganar flexibilidad mental? En mi opinión es absolutamente necesario para vivir con real conexión humana y con sentido permanente.


El autor de la teoría de la evolución, Charles Darwin, decía “No es la especie más fuerte, ni la más inteligente la que sobrevive, sino la que mejor se adapta a los cambios”.


Los seres humanos vivimos alrededor de 8 décadas, es decir, lo más evidente es que los cambios a los que estamos expuestos a lo largo de la vida sean infinitos, y el estar conectados entre todos los que habitamos el planeta es algo cada vez más habitual, o al menos una porción de sus habitantes nos conectaremos alguna vez en nuestra vida, por motivos laborales, culturales, sociales u otros, es decir, nos comunicaremos con personas muy distintas a mi persona a lo largo de nuestra vida.


La posibilidad de construir dinámicas de trabajo, relacionamiento, mesas de trabajo, grupos de intereses y agrupaciones varias son el camino más común de abordar un proyecto laboral o personal, y es a través de la comunicación efectiva que realizo este desafío.


Hay una estrecha relación entre la comunicación efectiva y la flexibilidad mental, son como primas hermanas, se potencian una con la otra.


La flexibilidad mental me facilita la creatividad, la capacidad de cambiar de perspectiva y de ser consciente de mis propios pensamientos.


Cuando me intereso genuinamente en el otro, lo escucho con todos mis sentidos, y apago mis propios sesgos y juicios, con la idea de hacer un ejercicio verdadero de escucha, en ese preciso instante dejo que ingresen nuevas ideas, opiniones y formas de ver el mundo a mi mente, y las barreras que habitualmente me pongo para integrar nuevas perspectivas las dejo caer.


Si quiero flexibilizar mi mente debo entrenar, y parte de la rutina es escuchar sin resistencia, apagar las voces de mi ego que me hace creer que no necesito recibir nuevas opiniones.


Si me muevo por la vida como experta en X, Y y Z, y anclada en mis historias de aciertos y éxitos que me ratifican lo capaz que he llegado a ser, estaré perdiendo la posibilidad de aprender.


El aprendizaje es una tarea permanente en la vida, podemos ser alumnos de nuestros colaboradores, los jóvenes, de personas de otras áreas técnicas, de nuestros propios hijos, y de nuestros abuelos siempre, porque en la vida estamos rodeados de situaciones y retos muy heterogéneos por enfrentar.


Escuchar a aquellos que piensan diferente, grandes y chicos, que vienen de otras disciplinas, de otras culturas y con otras historias de vida es muy relevante. Esto es un nutriente para el cerebro, algo así como los probióticos para mejorar tu sistema inmunológico, pero este nutriente mejora tu sistema adaptativo, un elemento sustancial en la flexibilidad mental.


Cuando me aferro a las ideas que traigo en mi mente, cuanto más me apego, más me están ellas mismas rigidizando, algo así como una artritis de las ideas o una artrosis mental.


Llevar el pensamiento por otros carriles es un viaje fundamental para experimentar nuevas vías de conexiones mentales.


Incluso llegar a estar en desacuerdo contigo mismo es un acto de grandeza mental notable, y que da cuenta que estás evolucionando, que puedes querer algo que antes jamás habrías acogido en tu vida, o cautivarte por una nueva práctica artística que no conocías, y así, probar una actividad física distinta, o empezar a comer diferente, vestir con otros colores, cambiar tus rutinas, manejar por otras calles, es decir, permitirte explorar y descubrirte en esa aventura física y mental.


Que nuestra mente no se rompa al intentar doblar su filosofía y en cambio se permita ampliar el espectro de ideas que la renueven, es un acto de valentía y amor hacia nosotros mismos.


El Dios en que creía hace un par de décadas tampoco será el mismo probablemente, porque si yo he cambiado, mi idea de él y mi relación con él, también habrá cambiado.


El porqué de tantas cosas, del amor de pareja, de mi rol como madre, del propósito por el cual trabajar, del país que aspiro construyamos, y así, puede ir cambiando, así que no es necesario defender con tanta porfía mis antiguas creencias, en el propio ejercicio me rigidizo, como aquella torticolis que me viene cuando me estresa la vida….en cambio si me abro a la riqueza de revisar mis creencias puedo salir enriquecida con ella.


Y tú, ¿llevas a tu cerebro al gym?


Un último dato; en el yoga que ve al cuerpo y la mente como una sola unidad, se cree que la flexibilidad física y la flexibilidad mental están profundamente relacionadas.

 
 
 
Foto del escritor: Karla González Novion
Karla González Novion
23 jun
5 min de lectura

Esta columna se relaciona con “El Contexto de la Mujer Ingeniera”, que me parece interesante compartirlo, pues influye en el desarrollo laboral, y en los saltos que te atreves a dar en cada etapa de ella.


El mundo de la Ingeniería tiene una participación masculina dominante, desde sus inicios han sido los hombres los que componen mayoritariamente este universo de profesionales.


Ser Mujer Ingeniera es ser de la minoría siempre, sobre todo en las áreas de la Ingeniería Civil, Eléctrica, Mecánica y Minas, y toda especialidad que se relaciona con la Tecnología.


La proporción es más equilibrada en las áreas de Medio Ambiente e Industrias, según parece.


Al inicio de la carrera, cuando ingresas a tu primer trabajo, y te encuentras con colegas desconocidos, ya no los compañeros de la universidad, debes validarte ante ellos.


Lo que quiero decir es que no basta con llegar a ese espacio laboral con el título de Ingeniera, el sistema humano que te rodea parece requerir que lo demuestres, para que muy de a poco te entreguen desafíos interesantes, y no estés demasiado rato en tareas más bien administrativas.


La actitud de la joven ingeniera, que ya ha compartido con sus compañeros de carrera y por lo mismo conoce códigos que le pueden ayudar a moverse por esas aguas masculinas, hacen que, ante la primera posibilidad de mostrar sus capacidades, se lance con todo al bendito desafío (una mezcla de Mulan o Valiente de Disney).


Las mujeres desde siempre en entornos intelectuales dominados por hombres vamos sobre entrenadas, por si nos preguntan o nos piden conceptos que van más allá de la tarea, sabemos que las posibilidades no se dan fácil, así que somos una mezcla de mujer hiperventilada y profesional sobre estimulada.


El compartir con las amigas en esos días es muy estimulante, conversando cada una sobre esto de tener que demostrar lo que el título ya te otorgó.


A medida que pasan los años y ya empezamos a ser candidatas a roles de mayor responsabilidad, del tipo jefatura o gerencia, intentamos ser parte de las conversaciones importantes, donde se toman las decisiones, y eso no es tan simple.


Hay una forma especial de estar en “la toma de decisiones”, que va más allá de la reunión de gerencias, análisis de desempeño, o presentaciones de proyectos, es como un segundo piso (simulando al gobierno), donde se decide finalmente quién y cuando tendrá su dominio. Esto puede ocurrir en el tercer tiempo del partido de fútbol, el happy hour o en conversaciones donde estamos presentes, pero los temas son algo excluyentes, algo así como el club de Toby recordándose mutuamente anécdotas propias de la amistad que se demuestran, y que nos dejan fuera, de una manera muy sutil y seudo respetuosa.


Si eres Madre Ingeniera el contexto se pone más desafiante aún, sobre todo si aspiras a más responsabilidades, porque la empresa piensa en la productividad y sus indicadores de desempeño, que no calzan con las posibles licencias que la madre podría tomarse o la carga de la crianza, que a pesar de ser compartida, la Gerencia General de la Crianza casi siempre recae en la Madre.


Cuando maduras se ve distinto el panorama, se te respeta por la trayectoria y roles desempeñados, pero puedes resultar no tan sexy en algunos puestos para ciertas empresas, entonces empiezas a diluirte del mapa de actores relevantes. Convengamos que esto del edadismo también les afecta a los hombres.


Entonces la Mujer Ingeniera se mantiene vigente, estudia diplomados, programas, y se capacita, porque la brecha de género está siempre rondando sus contextos laborales. Surge el deseo de ser Directora de algún Gobierno Corporativo, y nos preparamos para ello, aunque las cifras son desalentadoras en cuanto a la participación femenina, además de otras barreras de entradas propias del mundo de los Directorios, pero aún así, nos preparamos para este posible reto.


Cada momento laboral tiene su contexto y su propio desafío, que la Mujer Ingeniera como una Súper Heroína sabe enfrentar, con sus superpoderes, algunos muy invisibles y otros muy evidentes.


Como Mujer Ingeniera hemos observado como se mueve el mundo de la Ingeniería, desde la minoría que somos, y por un buen tiempo desde una posición de menor relevancia que los hombres, lo cual nos hace mirar con menos apegos el sistema, sobre todo hacia lo que siempre se ha realizado de cierta manera, y eso nos da más libertad mental para aplicar creatividad e innovación, que aquellos que han sido siempre parte del sistema. No aprovechar esta mirada es una pérdida para la Ingeniería, y por el contrario integrarlo le puede dar nuevas posibilidades de evolucionar hacia otros destinos.


Las Mujeres nos preguntamos más a menudo la siguiente interrogante ¿Es correcto seguir con esta práctica? Donde la normativa ha evolucionado, el conocimiento nos aporta nuevas miradas y somos más conscientes de los impactos de las intervenciones humanas, y considerando su contexto. Nos atrevemos a cuestionar la ética de ciertas prácticas, lo cual muchas veces afecta a los que se sienten muy cómodos con lo establecido, así que las Ingenieras metemos ruido.


Me parece que las Mujeres logramos tener una mirada integrada o más amplia, en general, no nos cuesta tanto salirnos de la caja, tal vez, porque hemos debido innovar innumerables veces para nosotras encajar en tantos moldes, en cada lugar en el que nos hemos desempeñado como Ingenieras.


El hecho de ser minoría en los espacios laborales, muchas veces nos vuelve más empática con aquella persona que llega y es nuevo en el equipo, con la secretaria, o con los de las áreas de administración y legal, que tienen una proporción más equilibrada de hombres y mujeres, incluso a veces sintiéndonos más integradas en áreas que no son de Ingeniería.


Los contextos van cambiando, pero lo que nunca cambia es que siempre somos minoría.


Encontrarse con rostros conocidos de la universidad es un regalo en la mayoría de los casos, porque es tan automática la mutua aceptación de trabajar juntos, algo así como haber ido a la guerra juntos, que de alguna manera es cierto, pues lidiamos varias batallas en algunos ramos tan complejos y exóticos.


En mi opinión el mundo de la ingeniería tiene aún demasiados sesgos; los hombres son más tecnológicos, las mujeres son mejores en lo administrativo, por mencionar algunos, que encasillan a mujeres y hombres, lo cual no es ventajoso para ninguno.


Ser Mujer Ingeniera es saber escuchar, sí, escuchar mucho, para solo así entender tu contexto y saber actuar y hablar en él; cómoda, libre y confiada, porque las comunicaciones son esenciales en cualquier trabajo, y debes comunicarte con claridad, integrando a todos, convocando, y facilitando la participación de los diferentes colegas.


No da lo mismo tomar decisiones de manera colectiva, integrando al equipo, a realizarlo a puertas cerradas, no solo porque la solución pudo haber sido más enriquecida, si no por lo que socialmente significa y las señales que transmite al entorno, y así tu contexto lo transformaste.


A todas las Mujeres Ingenieras les digo que son tremendas y únicas, locas y creativas, y que el viaje laboral es una experiencia extraordinaria digna de vivir y compartir.


Vamos por más!!!!

 
 
 
Foto del escritor: Karla González Novion
Karla González Novion
2 may
3 min de lectura

Actualizado: 4 may

Un Influencer es una persona que tiene la capacidad de influir en las opiniones, decisiones o comportamientos de otras personas, y te digo algo, esa primera persona que influyó en tu vida es muy probable que sea Tu Mamá.


No fue a través de alguna plataforma digital en redes sociales, publicaciones digitales, videos o transmisiones en vivo que su mensaje llegó a ti, no para nada, su estrategia fue rodearte de cuidados especiales en turnos de 24x7, con aromas únicos, tiernas caricias y algún que otro cuento infantil antes de dormirte.


Su audiencia; tú y tus hermanos, en casos que los tuvieras.

Su contenido; la Vida entera.

Su confianza; ser Tu Madre.

Su influencia en la audiencia; inimaginable.  



Llevarte en su interior le dio a esta mujer una genuina influencia sobre ti, porque tu ser fue creado en su totalidad con una música de fondo; su voz, y el cotidiano de esos casi 9 meses viviendo juntos ya tejieron una conexión biológica inigualable, interrumpida por el corte de la mágica conexión umbilical, que dejó un vínculo emocional de otro nivel.


Cuántas mañanas observaste a esta mujer multitask haciendo variadas tareas; orbitando en torno a ti, orquestando algunas tareas de la casa, maquillándose y bailando contigo alguna canción infantil, todo al unísono. Esas fueron sus transmisiones en vivo para su audiencia; tú.


En la cocina una master chef, practicando su magia con los ingredientes reservados en el refrigerador y la despensa, que con pócimas secretas y algún mítico ritual en cuestión de minutos y con toques de encantamientos condimentados de picardía y humor, obtenía esa colación o almuerzo extraordinario, que solo en esa cocina era posible degustar.


En tantas respuestas a tus múltiples y permanentes preguntas fuiste adquiriendo el conocimiento de innumerables saberes, desde lo simple a lo complejo, una verdadera Chat GPT Pagado Plan Premium; ella tu Madre.


Dormirse en sus brazos era un premio de fin de semana, y despertar con una lechita semidormido para seguir sacando el tuto que quedaba, fue el mejor de los sueños de infancia.


Esta Influencer anónima fue la que te mantuvo con vida en esos días de gripes, donde tu cuerpo en condición de emergencia solo quería descansar y dormir, y que, en esas noches interminables, ella en tu camita te acompañaba silenciosamente para bajarte la fiebre o sentarte con las miles de almohadas cuando esa tos odiosa no te dejaba dormir (recuerden aquella tos de perro que le llamábamos).


Los Cumpleaños y Navidades eran sus mejores performance, fueron sus eventos de mayor cobertura y glamour, sin auspiciadores de marcas famosas, más bien patrocinadas por la creatividad y original trabajo de esta mujer, cuya inspiración fuiste todo el rato tú.


Cómo no haber sido influenciado por tu madre si es probablemente aquella persona que más veces te haya saludado por la mañana, y que desde esos primeros minutos después de abrir tus ojos te comenzaba a dar instrucciones disfrazadas de recomendaciones para tu día.


Muchas veces asfixiante, sí seguro, y con demasiadas revoluciones para este momento en que venías despertando, donde ella ya, como buena gerente de operaciones del hogar, había comenzado su jornada más temprano que tú; incansable mujer.


Con los años los contenidos de las conversaciones fueron cambiando, transformándose desde la ingenuidad de la infancia a la complejidad del adolescente, para llegar a una mixtura de consejos sabios de ida y vuelta, porque “La Influencer” también necesita recibir contenido con sesiones en vivo, datos de compras, y recibir nuevas ideas del mundo más contemporáneo, en el que tú eres “Su Influencer”.


El efecto que provoca o provocaba un almuerzo en casa de tu madre, donde en esa combinación única de alimentos y condimentos con la perfecta dosis que aplicó en tu crianza, tiene un resultado increíble, a nivel estomacal único, donde se activan memorias, recuerdos y épocas donde esta Influencer te acompañó mientras forjabas tu identidad, así como tu anatomía….es un mágico momento imposible de capturar en una selfie y que te hace volver una y otra vez a visitarla…..el extraordinario poder de ese adictivo almuerzo, sutil y simple no lo encuentras en ninguno de los episodios de los súper héroes de Marvel.


La herencia de tu Primer Influencer de la Vida es muy particular, con muchas luces y algunas sombras probablemente, pero que hacen de ti gran parte de lo que eres, cómo piensas, lo que te mueve y sobre todo tu forma de amar la Vida.


Esta columna es un homenaje a todas nuestras Primeras Influencer de la Vida; nuestra Mamá, y especialmente a la memoria de esa Mamá de mis Prim@s y Amig@s, que en estos últimos años lamentablemente han debido despedirse terrenalmente de ella.

 
 
 

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