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  • Foto del escritor: Karla González Novion
    Karla González Novion
  • 2 may
  • 3 min de lectura

Actualizado: 4 may

Un Influencer es una persona que tiene la capacidad de influir en las opiniones, decisiones o comportamientos de otras personas, y te digo algo, esa primera persona que influyó en tu vida es muy probable que sea Tu Mamá.


No fue a través de alguna plataforma digital en redes sociales, publicaciones digitales, videos o transmisiones en vivo que su mensaje llegó a ti, no para nada, su estrategia fue rodearte de cuidados especiales en turnos de 24x7, con aromas únicos, tiernas caricias y algún que otro cuento infantil antes de dormirte.


Su audiencia; tú y tus hermanos, en casos que los tuvieras.

Su contenido; la Vida entera.

Su confianza; ser Tu Madre.

Su influencia en la audiencia; inimaginable.  



Llevarte en su interior le dio a esta mujer una genuina influencia sobre ti, porque tu ser fue creado en su totalidad con una música de fondo; su voz, y el cotidiano de esos casi 9 meses viviendo juntos ya tejieron una conexión biológica inigualable, interrumpida por el corte de la mágica conexión umbilical, que dejó un vínculo emocional de otro nivel.


Cuántas mañanas observaste a esta mujer multitask haciendo variadas tareas; orbitando en torno a ti, orquestando algunas tareas de la casa, maquillándose y bailando contigo alguna canción infantil, todo al unísono. Esas fueron sus transmisiones en vivo para su audiencia; tú.


En la cocina una master chef, practicando su magia con los ingredientes reservados en el refrigerador y la despensa, que con pócimas secretas y algún mítico ritual en cuestión de minutos y con toques de encantamientos condimentados de picardía y humor, obtenía esa colación o almuerzo extraordinario, que solo en esa cocina era posible degustar.


En tantas respuestas a tus múltiples y permanentes preguntas fuiste adquiriendo el conocimiento de innumerables saberes, desde lo simple a lo complejo, una verdadera Chat GPT Pagado Plan Premium; ella tu Madre.


Dormirse en sus brazos era un premio de fin de semana, y despertar con una lechita semidormido para seguir sacando el tuto que quedaba, fue el mejor de los sueños de infancia.


Esta Influencer anónima fue la que te mantuvo con vida en esos días de gripes, donde tu cuerpo en condición de emergencia solo quería descansar y dormir, y que, en esas noches interminables, ella en tu camita te acompañaba silenciosamente para bajarte la fiebre o sentarte con las miles de almohadas cuando esa tos odiosa no te dejaba dormir (recuerden aquella tos de perro que le llamábamos).


Los Cumpleaños y Navidades eran sus mejores performance, fueron sus eventos de mayor cobertura y glamour, sin auspiciadores de marcas famosas, más bien patrocinadas por la creatividad y original trabajo de esta mujer, cuya inspiración fuiste todo el rato tú.


Cómo no haber sido influenciado por tu madre si es probablemente aquella persona que más veces te haya saludado por la mañana, y que desde esos primeros minutos después de abrir tus ojos te comenzaba a dar instrucciones disfrazadas de recomendaciones para tu día.


Muchas veces asfixiante, sí seguro, y con demasiadas revoluciones para este momento en que venías despertando, donde ella ya, como buena gerente de operaciones del hogar, había comenzado su jornada más temprano que tú; incansable mujer.


Con los años los contenidos de las conversaciones fueron cambiando, transformándose desde la ingenuidad de la infancia a la complejidad del adolescente, para llegar a una mixtura de consejos sabios de ida y vuelta, porque “La Influencer” también necesita recibir contenido con sesiones en vivo, datos de compras, y recibir nuevas ideas del mundo más contemporáneo, en el que tú eres “Su Influencer”.


El efecto que provoca o provocaba un almuerzo en casa de tu madre, donde en esa combinación única de alimentos y condimentos con la perfecta dosis que aplicó en tu crianza, tiene un resultado increíble, a nivel estomacal único, donde se activan memorias, recuerdos y épocas donde esta Influencer te acompañó mientras forjabas tu identidad, así como tu anatomía….es un mágico momento imposible de capturar en una selfie y que te hace volver una y otra vez a visitarla…..el extraordinario poder de ese adictivo almuerzo, sutil y simple no lo encuentras en ninguno de los episodios de los súper héroes de Marvel.


La herencia de tu Primer Influencer de la Vida es muy particular, con muchas luces y algunas sombras probablemente, pero que hacen de ti gran parte de lo que eres, cómo piensas, lo que te mueve y sobre todo tu forma de amar la Vida.


Esta columna es un homenaje a todas nuestras Primeras Influencer de la Vida; nuestra Mamá, y especialmente a la memoria de esa Mamá de mis Prim@s y Amig@s, que en estos últimos años lamentablemente han debido despedirse terrenalmente de ella.

 
 
 
  • Foto del escritor: Karla González Novion
    Karla González Novion
  • 8 mar
  • 4 min de lectura

Existe un Día en el Año, el cual en casi todo el Planeta o en la mayoría de los países del mundo, se realizan Marchas, Actos, Encuentros Masivos por una Causa Universal, que traspasa culturas, religiones, edades, etnias, clase social, nacionalidad, y raza, de todas las que existen en el mundo.


Este Día 8 de Marzo caminamos JUNTAS por esta Causa Universal; la Equidad de Género, Igualdad de Derechos entre Mujeres y Hombres, Fin a la Violencia de Género, y temas afines.


El año 2025 entre 80 a 100 países tuvieron marchas con más de 1 millón de Mujeres, y adicionalmente en esos mismos países en muchas ciudades, diferente a la capital, tuvieron marchas muy significativas. No hay una cifra oficial, pero evidentemente no hay otra causa o propósito en el planeta que movilice a tantas personas.


Esto es un fenómeno social, político y cultural, que está instalado en el entramado social de todas las diversas culturas existentes en cada uno de los 5 continentes.


El 8 M del año 2020 en Santiago se tuvo la Marcha más grande de la Historia de Chile.


En noviembre del 2019 el Femenino de las Tesis desde Chile al Mundo con la intervención “El Violador en Tu Camino” generó una performance que se replicó globalmente en decenas de países.


Este año 2026 marchamos JUNTAS con una convocatoria extraordinaria en el país, con carteles diversos que representaron variadas consignas, levantadas por Mujeres diferentes, y en todas con un denominador común; la Desigualdad.


Hay alegría por encontrarnos y sentir que podemos reunirnos y expresar nuestros deseos, con carteles y variados bailes, así como una profunda dignidad por manifestar nuestros reclamos.


La violencia hacia las Mujeres no tiene clase social, nacionalidad, ni etnia, sigue presente de manera más silenciosa que hace un par de décadas, pero continúa en espacios familiares, laborales y en la propia calle.


Los medios de comunicación y la publicidad siguen exigiendo estereotipos de belleza en la Mujer, y continúan refiriéndose al cuerpo de nosotras en todas las industrias, como un requisito tácito para desarrollarse en alguna organización o agrupación determinada.


En edad temprana ya hay estereotipos para las niñas, que atiborran las redes sociales con exigencias corporales instaladas por un mercado de la moda adolescente y juvenil.


En edad universitaria pareciera que lo corporal se relajara un poco, pero ya al ingresar al mundo laboral vuelven los modelos de vestuario, medidas anatómicas y formatos de belleza que se asemejan a una pasarela de moda europea.


En la edad madura la prensa destruye a todas aquellas mujeres que fueron bellas, buscando en cada aparición de ella encontrar rasgos de gordura, envejecimiento y falta de belleza.


Es decepcionante que existan tantos medios superficiales que se gasten tiempo y recursos en esto, en vez de enfocarse en los aciertos y logros de las mujeres en el arte, la ciencia, el emprendimiento, la política o el deporte, enfocándose en lo intelectual, artístico, deportivo, espiritual, que son los ámbitos de la persona más sustanciales. Pero no es así, se le da tanto valor al envoltorio del ser humano, en el caso de la mujer por supuesto.


Y detrás de todo este antiguo y lucrativo mercado, de esa presión estética disfrazada de autocuidado al hablar del Cuerpo de las Mujeres, está el Patriarcado.


Mientras las métricas relacionadas con las Mujeres sigan siendo tan poco alentadoras no podemos dejar de marchar y visibilizar la triste brecha de género. Doy algunos números para dar cuenta al 8 de Marzo del 2026:


- Feminicidios consumados en Chile el año 2025 ascienden a 40.

- 50% de las mujeres que cotizaron entre 35 y 40 años y se pensionaron en dic. 2025, recibieron una pensión autofinanciada menor a $272.137

-  El 72% de las trabajadoras gana menos de $840 mil líquidos.

-  El 51,4% de las mujeres se encuentra en Pobreza de Tiempo (exceden 67,5 hrs de trabajo semanal remunerado o no).

-  Solo el 8% de las postulaciones a cargos científicos en Chile son realizados por Mujeres.

-  23,1% de las gerencias de primera línea en Chile la ocupan las Mujeres

-  17% en los directorios tiene paridad de género.  


Una “Cultura de Igualdad de Género” es una Construcción Social Consciente y Permanente, en que todos aportamos, en la medida que adoptamos prácticas, ritos, ceremonias, y gestos en nuestras vidas, sistemas sociales, familiares, laborales y espacios de encuentro.


Allí instalo el respeto y la igualdad hacia la Mujer, en mi modo de actuar, en la opinión que emito, en el gesto que realizo o en el silencio que otorga, ahí manifiesto mis convicciones, la creencia que Mujeres y Hombres se merecen los mismos derechos, oportunidades y trato.


Todos creamos esta "Cultura de Igualdad de Género", en cada acto diario, en todos los espacios donde nos movemos.


Hoy en la Marcha 8M 2026 bailamos, nos miramos, y descubrimos en cada Mujer con su propia Consigna Personal manifestada en su Cartel una razón por la cual marchar, y por la que no podemos adormecernos nunca, porque basta que el equilibrio frágil de esta sociedad actual se incline hacia el lado equivocado, y peligren los Derechos que hemos ganado, y cada vez se alejen más aquellos que estábamos por alcanzar.


Los Derechos de las Mujeres han sido ganados por otra Mujer, no otorgados por la Sociedad, no lo olvides nunca y recuerda; JUNTAS siempre somos más.


 

Fuentes:

Estudios Fundación Sol (2025) Mujeres y Pobreza de tiempo en Chile

Estudios Fundación Sol (2025) Los verdaderos sueldos de Chile

Fundación Sol en base a datos de la Superintendencia de Pensiones

 
 
 
  • Foto del escritor: Karla González Novion
    Karla González Novion
  • 11 ene
  • 4 min de lectura

El Legado, entendido como la huella que dejas —lo que los demás recuerdan de ti y lo que han experimentado al compartir contigo, ya sea en el ámbito laboral, familiar o social— es un concepto bello y necesario de destacar, especialmente en tiempos egoístas y mezquinos (como dice la letra de Fito Páez).


A mí me gusta una sociedad más colaborativa, con gestos de humanidad, con actitudes amables y comprensivas hacia todas las diversas personas de nuestro entorno. Ese paisaje lo amo. Y por ello pensé en el Legado Personal para este año 2026.


Nuestras actitudes, opiniones, acciones y lenguaje causan impacto en nuestro entorno siempre. A veces caminamos por la vida poco conscientes de que nuestra forma de movernos por el mundo impacta a los demás. Cómo un saludo amable puede mejorar el inicio del día de quien recibe ese sencillo gesto, porque a todos nos agrada ser vistos.


Llevando esta reflexión del día a día a un año completo, quiero invitarte a pensar en el legado que dejarás: esa huella que quedará en personas, grupos de trabajo, familia, amigos, pareja, en fin, con quienes interactúes.


Es más común pedir cosas para mi año 2026, y es un ejercicio hermoso y muy necesario. Pero esta vez quiero proponer lo contrario: ¿qué dejaré yo a los demás? A conocidos o desconocidos, con nombre y apellido o ciudadanos en general.


¿Desde qué roles me quiero mover en mi mundo? Tal vez como una profesional que practica la escucha activa, o como alguien que ofrece mentoring. Ambas son válidas, pero con efectos muy distintos.


Quiero promover en el trabajo espacios colaborativos, recreacionales, de conocimiento personal. O quizás prefiero especializarme en áreas específicas y desde ahí aportar con mi saber al equipo. Esto se relaciona mucho con lo que estoy necesitando hoy; si estoy en una etapa de consolidación profesional, de validación en un trabajo relativamente nuevo, o si siento la necesidad de entregar lo aprendido.


Puedo acercarme a mi jefa o jefe y ofrecer una forma especial de trabajo que siento puede sumar, poniendo a disposición del equipo una habilidad o talento particular. Elijo también ser más sociable, interesarme genuinamente por mis colegas, organizar cafecitos o happy hours de manera regular para crear esos espacios amables, alegres y luminosos que tanta falta hacen.


Mi legado profesional se siente, se palpa, se respira.


Es increíble el impacto que una persona amable, alegre y positiva puede generar en el día a día; así como alguien negativo y envidioso también puede impactar, pero desde otro lugar.


Decido relacionarme conscientemente con otros desde la compasión, pensando primero que nadie quiere perjudicarme, que no todo es envidia, que cada persona carga su propia historia, a veces difícil. Desde ahí me conecto con la buena persona que soy. Y si detecto errores o inconsistencias en el trabajo de alguien, puedo abordarlos con respeto, usarlos como aprendizaje compartido, y no exponer al otro solo para resaltar mi capacidad de detectar fallas.


También puedo dejar un legado muy invisible, siendo facilitadora: articulando encuentros entre quien necesita algo y quien puede entregarlo. Eso es bondad. Aunque ocurra desde el anonimato, construye una sociedad virtuosa, que cree en el otro, que habilita a hacer cosas y a emprender sueños desde la confianza.


En la familia y en las relaciones, puedo dejar un legado de alto impacto practicando la empatía, saliendo por momentos de mis propias necesidades para ponerme en el lugar del otro. No para dejar de cuidarme, sino para ampliar mi comprensión, soltar viejos paradigmas que me estancan y crear espacios de escucha real.


Mi legado con los hijos puede ser darles más autonomía —tan difícil de implementar— y cuestionar ese relato interno que nos hace creer que siempre nos necesitan tanto. Instalar conversaciones más evolucionadas con ellos puede ser una forma de conocer sus posturas, sus ideas, y descubrir a esa chica o chico que se está convirtiendo en una persona cada vez más grande.


Mi legado también puede ser ayudar. Estar más atenta a lo que otros necesitan, incluso cuando alguien me cuenta que hay un tercero requiriendo algo que yo tengo. Imagino un “contador de ayuda”, como el contador de pasos que algunos llevan, que me avise cuando llevo mucho tiempo sin mirar el mundo de los demás.


Todos podemos aportar con tiempo, un contacto, conocimiento, un consejo, un abrazo o algo material. Por eso les propongo activar ese contador, aunque sea simbólicamente, y que a fines del 2026 tengamos un buen indicador de nuestro desempeño en ayuda.


Piensa, piensa, piensa en tu Legado. Mira tu entorno. Reconoce lo afortunada o afortunado que eres de estar donde estás. Cree en la magia de la vida, en las señales que te envía, y descubre qué huella dejarás en los demás este 2026, que ya lleva más de diez días avanzados.


Una última recomendación: usar menos el celular mientras nos movemos por el transporte, la oficina o la casa. Eso nos ayudará a ver a quienes pasan a nuestro lado, a mirarlos, a conectarnos, a sonreírnos y, en definitiva, a humanizarnos. No olvidemos que somos seres humanos.

 

 
 
 

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